En la sede de la Fundación Frè, el viernes 9 de octubre, unas veinte mujeres migrantes se reunieron para participar en el taller “Amor, Cuidado y Derechos”, organizado por Corporación Humanas. ¿Por qué organizar este tipo de evento y en qué medida puede apoyar en la vida cotidiana de las mujeres migrantes en Chile ?
Por: Charlotte Duplantier, practicante de La Neta
Una de cada tres mujeres migrantes en Chile califica su salud psicológica apenas como “regular”, mientras que un 7% de ellas considera que es mala y muy mala, según un informe de Onu Mujeres de 2023.
Este informe explica el fenómeno por “un doble duelo”: el desarraigo relacionado con el abandono del país y la percepción de fracaso del proyecto migratorio. A ello se suma el cuidado de los hijos/as, que recae casi exclusivamente sobre ellas: las madres asumen el 76 % de esas tareas, lo que les deja poco tiempo para un trabajo remunerado y aumenta su estrés.
Lejos de su entorno familiar y sobrecargadas de responsabilidades, muchas mujeres migrantes enfrentan además la distancia con sus redes de apoyo y el desconocimiento de los recursos a los que pueden recurrir cuando sus derechos no se respetan.
Es en este contexto y en el marco del proyecto “Cuidadoras sin fronteras: reconocimiento y derechos para mujeres migrantes en Chile” con el apoyo de SURA, Corporación Humanas organizó el taller “Amor, Cuidado y Derechos”, reservado a mujeres migrantes los 9 y 10 de octubre, con la participación de Michel-Ange Joseph, directora ejecutiva de la Fundación Cónclave Investigativo de las Ciencias Jurídicas y Sociales.
Para ella, el encuentro tenía varios objetivos, entre ellos “entregar herramientas a las mujeres para identificar quiénes son realmente sus redes, a quiénes pueden llamar, concientizarlas en torno al amor y hacerles tomar conciencia que tienen acceso a la justicia”.
A partir de la historia de Joane Florvil, una mujer haitiana que murió en 2017 tras ser detenida por presunto abandono de su hijo y tras haber sufrido golpes en la cabeza. Las participantes reflexionaron sobre los obstáculos que enfrentan para acceder a sus derechos y sobre las redes que podrían ayudarlas.
“Somos seres humanos que necesitamos respeto, tenemos derechos. Estamos buscando oportunidades y al mismo tiempo aportamos al país que nos acogió”, sostuvo una participante.

Más allá de la toma de conciencia de sus derechos, el taller tenía como objetivo crear un espacio seguro y respetuoso para que cada mujer pudiera compartir sus experiencias, expresarse y sentirse escuchada.
Para ello, las participantes establecieron reglas de uso del espacio y realizaron un ejercicio de relajación que permitió resaltar la importancia del autocuidado.
“Tenemos que cuidarnos a nosotras, antes de cuidar a los otros” declaró una mujer.
Tejer redes de apoyo entre mujeres
Para Luna Ramirez Fuentes, mujer venezolana que vive en Chile desde 2017, este tipo de taller no solo permite acceder a información, sino también “conocer a otras mujeres migrantes, interactuar con ellas, lo que ayuda a ser más fuertes”. “Tejemos redes de apoyo entre mujeres y podemos aprender más para defender nuestros derechos como personas migrantes”, agregó.
En la misma línea, Michel-Ange Joseph calificó este espacio como “necesario”, para que las mujeres “puedan conectarse y estrechar sus lazos”. Concluyó diciendo: “creo que hemos alcanzado el objetivo”.

