El proyecto de Sala Cuna Universal avanzó a la Cámara de Diputadas y Diputados, pero dejó un debate clave sin resolver: su financiamiento. El Senado rechazó la propuesta del Ejecutivo de crear un fondo financiado con una cotización patronal de 0,35%, que se obtendría de recursos actualmente destinados al Seguro de Cesantía. Una fórmula que, en la práctica, termina financiando un beneficio de responsabilidad del empleador con recursos vinculados a la protección de las y los trabajadores frente al desempleo. La votación estuvo marcada, además, por la ausencia del senador Sebastián Keitel, cuyo permiso constitucional no fue ingresado a tiempo y terminó siendo decisivo para que la propuesta no alcanzara el quórum requerido.
El proyecto de Sala Cuna Universal, correspondiente al Boletín 14.782-13, comenzó su tramitación en el Congreso el 4 de enero de 2022 como un mensaje presidencial. Se trata de una iniciativa que ha sido discutida durante distintos gobiernos y que busca modificar el actual sistema de acceso a sala cuna, eliminando el requisito establecido en el artículo 203 del Código del Trabajo, que obliga a las empresas con 20 o más trabajadoras a otorgar este beneficio.
Tras su discusión en el Senado, la iniciativa fue aprobada con modificaciones y pasó a segundo trámite constitucional en la Cámara de Diputadas y Diputados. Aunque existe un amplio consenso respecto de la necesidad de eliminar este requisito y avanzar hacia un sistema que incorpore la corresponsabilidad en los cuidados, la forma en que se implementará y financiará el beneficio continúa siendo uno de los principales puntos de debate.
¿Qué propone el proyecto?
El proyecto modifica los artículos 203 y 204 del Código del Trabajo y crea una nueva Ley sobre el Fondo de Sala Cuna, que será administrado por el Instituto de Previsión Social (IPS) y el Servicio de Tesorerías.
La iniciativa extiende progresivamente el derecho a sala cuna a las personas trabajadoras, tanto hombres como mujeres, dejando atrás la lógica que vincula este beneficio exclusivamente a las trabajadoras. En caso de que ambos padres trabajen, serán ellos quienes acuerden quién ejercerá el beneficio. Además, se contemplan reglas especiales para situaciones de violencia intrafamiliar o abandono.
Para financiar la sala cuna, el proyecto contemplaba la creación de un fondo financiado mediante una cotización patronal de 0,35% de las remuneraciones imponibles. La propuesta del Ejecutivo consideraba que estos recursos provinieran de una redistribución de las cotizaciones destinadas actualmente al Seguro de Cesantía.
El acceso al beneficio se implementaría de manera gradual durante 48 meses. El primer año correspondería a madres trabajadoras dependientes; el segundo, a trabajadoras de casa particular; el tercero incorporaría a los padres; y el cuarto año contemplaría la universalidad laboral y al sector público. Además, el proyecto establece que el empleador no deberá cubrir la diferencia entre el aporte del Fondo y el valor real de la sala cuna, por lo que ese monto deberá ser asumido por la persona trabajadora.
Pero hay un punto en disputa: ¿cómo se financia?
Hay un punto que generó un fuerte debate durante la discusión en el Senado: el financiamiento del beneficio. La propuesta del Ejecutivo establecía que el Fondo de Sala Cuna se financiara mediante una cotización patronal de 0,35%. Para ello, se redistribuirían las cotizaciones actualmente destinadas al Seguro de Cesantía: un 0,2% de la cuenta individual de cesantía y un 0,15% del Fondo de Cesantía Solidario.
La fórmula obtuvo 25 votos a favor y 22 en contra. Al tratarse de una norma de quórum calificado, requería 26 votos para ser aprobada. Aunque el senador Sebastián Keitel se encontraba con permiso constitucional, este no había sido ingresado formalmente al momento de la votación, por lo que su ausencia no permitió reducir el quórum a 25 votos. Así, el artículo referido al financiamiento terminó siendo rechazado por falta de un voto para su aprobación.
El rechazo no significa que se haya descartado la creación del Fondo ni la necesidad de financiar el beneficio. Lo que quedó fuera fue específicamente esta fórmula, cuestionada por reducir los recursos destinados a la protección de las y los trabajadores frente al desempleo. De esta manera, uno de los principales desafíos que tendrá la discusión en la Cámara será definir una nueva fórmula de financiamiento que permita avanzar en la Sala Cuna sin disminuir la protección asociada al Seguro de Cesantía.

