Intervenir antes de que las violencias se vuelvan irreversibles : ese es el desafío que debe enfrentar el gobierno chileno, mientras el Circuito Intersectorial de Femicidio (CIF) registró 446 hechos de violencia femicida en 2025, de los cuales 44 fueron femicidios consumados
Por Jane Vignancour, practicante de La Neta
En 2025, 44 mujeres fueron asesinadas en Chile en el contexto de femicidios. Esta cifra representa solo una parte de la violencia femicida registrada durante el año. Según el informe anual del Circuito Intersectorial de Femicidio (CIF), en total se registraron 446 hechos: 330 femicidios frustrados, 70 tentativas y dos suicidios femicidas. En promedio, esto significa un hecho de violencia femicida cada 19,6 horas.
Llama la atención que estos femicidios ocurren principalmente en el marco de relaciones cercanas. En 2025, casi la totalidad de los casos fueron clasificados como femicidios íntimos. En la mayoría de los casos, la víctima conocía a su agresor. Así, la violencia femicida ocurre muchas veces dentro de relaciones cercanas y en espacios privados. De hecho, cerca de 8 de cada 10 hechos de violencia femicida ocurrieron en una vivienda vinculada a la víctima o al agresor, ya fuera un domicilio compartido, la casa de la víctima o la del agresor.
Pero en muchos de estos casos no existía una denuncia previa. Según el informe, el 68,2 % de las víctimas de femicidios consumados nunca había presentado una denuncia. Esto no significa que nunca hubieran vivido situaciones de violencia. Más bien, muestra que estas situaciones no siempre llegan a las instituciones antes de que la violencia se vuelva más grave.
Los datos también muestran que casi 8 de cada 10 agresores no tenían condenas anteriores, mientras que el 21,7 % sí tenía antecedentes. La ausencia de condenas anteriores es todavía más marcada en los femicidios consumados. En cambio, los agresores con antecedentes judiciales se concentran sobre todo en los femicidios frustrados, seguidos por las tentativas.
La pregunta de la prevención se vuelve entonces central. En 2025, solo una minoría de las situaciones registradas contaba con medidas de protección o cautelares activas. Judith Marín, ministra de la Mujer y la Equidad de Género, explica que “el Informe CIF 2025 nos entrega una radiografía de la violencia de género en Chile. Y hay un dato que nos preocupa especialmente: en muchos de los femicidios frustrados existían denuncias previas y, aun así, solo en el 12 % se decretaron medidas cautelares”.
En esta línea, la ministra insistió en la necesidad de “llegar antes” y de facilitar el acceso a Carabineros, la PDI y los servicios de acompañamiento, para que las mujeres puedan denunciar con mayor facilidad. Aún hoy, más de una de cada dos mujeres no se atreve a hacerlo.
Esta cuestión cobra aún más importancia si se considera que el número de femicidios frustrados ha aumentado con fuerza durante la última década. Pasaron de 103 casos en 2014 a 330 en 2025. Sin embargo, según el CIF, este aumento puede explicarse, entre otras cosas, por una mejor detección y registro de los casos por parte de las instituciones, pero también por una mayor disposición a denunciarlos.
El informe también muestra el impacto que tienen los femicidios en las víctimas indirectas. La violencia femicida no afecta solamente a las mujeres asesinadas o agredidas, sino también a sus hijos e hijas. En 2025 se identificaron 523 víctimas indirectas, de las cuales más de 8 de cada 10 eran menores de edad. Ese mismo año, 67 niños, niñas y adolescentes recibieron una pensión de reparación en el marco de la Ley 21.565, destinada a los hijos e hijas de víctimas de femicidio consumado y suicidio femicida.
El desafío para el Gobierno es, por lo tanto, dar una respuesta más rápida a las mujeres y reforzar las políticas de prevención, para poder intervenir antes de que la violencia se vuelva irreversible.

