¿Cómo funciona la paridad en la Convención Constituyente?

Este domingo se dará a conocer el órgano que redactará la primera Constitución paritaria en el mundo. Conoce en esta nota cómo funcionarán los mecanismos para asegurar la participación igualitaria de mujeres y hombres en la convención.

En las elecciones de este 15 y 16 de mayo los chilenos y chilenas elegirán las personas que redactarán la nueva Carta Fundamental. Este hecho es histórico por tres razones: será la primera Constitución redactada bajo un grupo de personas electas democráticamente en Chile, el cual será un órgano paritario y con escaños reservados para pueblos originarios

Chile será pionero en cuanto a la conformación de las 155 personas que redactarán la nueva Constitución. Para asegurar la paridad de género se han implementado dos mecanismos: las listas “cebra” y la corrección o ajuste por género.

Primer paso: Paridad desde el inicio

El primer paso para asegurar la paridad de género fue anunciado por el Servicio Electoral de Elecciones como “paridad de entrada”, comenzando por las listas. 

Tanto las listas de partidos como las listas de independientes se constituyeron bajo el mecanismo “cebra”, donde se exigió que al momento de conformar sus listas estas ya tuvieran el mismo número de hombres y mujeres. Se denomina así porque cada lista es encabezada por una mujer, seguida por un hombre, y después va alternando entre ambos sexos. 

Si la lista tiene una cantidad de candidaturas impar, se estableció que ninguno de los dos géneros pueda superar a otro por más de un o una candidata. Por esto, en la papeleta no verás el nombre de un candidato seguido por otro, ni una candidata seguida por otra, porque como las rayas de una hermosa cebra van intercalados.

Segundo paso: Distribución según los distritos

A lo largo del país existen 28 distritos, los que están compuestos por distintas comunas de norte a sur. Cada distrito tiene una cantidad de habitantes y, según esa cantidad, se le asignaron una cantidad de escaños o cupos para la conformación de la Convención Constituyente. 

Estos distritos pueden tener cupos pares (4, 6 y 8) o impares (3, 5 y 7). En el caso de los pares la distribución es fácil: igual número de hombres que de mujeres. Pero, en el caso de los impares se complica un poco la distribución. 

Aprovechando que tenemos tu atención, es hora de desmitificar un mito: la paridad de género no sólo juega para las mujeres. La idea de paridad es buscar el equilibrio entre los hombres y las mujeres, no la sobrerrepresentación de uno o el otro. 

Aquí un ejemplo para explicar. En el caso de un distrito que tiene cupos / escaños impares, la regla es que ninguno puede superar al otro por más de un candidate. Por ejemplo, el distrito 19 de Ñuble tiene a repartir cinco escaños, por lo que quienes salgan electos se tienen que distribuir en dos opciones:

  1. Tres hombres y dos mujeres
  2. Tres mujeres y dos hombres

¿Se entiende? En conclusión: no puede haber una diferencia mayor a una entre mujeres y hombres.

Tercer paso: Cuando todo lo anterior falle

Hay una posibilidad de que pese a los filtros implementados los resultados de la votación favorezcan a un género por encima del otro. ¿Qué pasa en ese caso? 

Si en tu distrito la gente eligió votar solo por hombres o solo por mujeres, tendremos un problema. Lo bueno es que se anticipó este desastre a tiempo, por lo que hay una solución. Para explicarlo usaremos un ejemplo.

Supongamos que tu distrito tiene ocho escaños, pero salieron electos cinco hombres y tres mujeres, por lo que los hombres estarían sobrerrepresentados. Como no se peleó la paridad por las puras, aquí se aplica la corrección o ajuste por género.

Siguiendo con el ejemplo, para definir qué hombre tiene que ceder su cupo lo que se hace es ordenar los candidatos electos en orden de menos votados a más votado. El sujeto con menos votos es el elegido para retirarse y, en su reemplazo, la mujer con más votos de su partido, pacto o lista asume.

Aquí desmitificamos otro mito: “Si mi candidato tiene que ceder su cupo se lo da a cualquier mujer que tenga más votos y podría ser una comunista/fascista”. Eso es totalmente falso. 

En ningún caso la persona que reemplaza al género sobrerrepresentado va a ser parte de una lista rival. Aquí no se mezclan peras con manzanas; nadie de derecha va a ceder su cupo a alguien de izquierda, ni nadie de izquierda a alguien de derecha.

Pero, ¿qué pasa si salen todos hombres o todas mujeres en un distrito?

Se aplica el mismo criterio. El proceso se repite las veces que sea necesario para lograr que los distritos cumplan con la paridad que les corresponda, sean impares o pares los escaños. Por lo mismo recomiendan tanto elegir primero la lista que más te guste y después la o él candidato que te represente. Si votas por un o una candidata que te gusta, pero la lista, a tu gusto, guatea, entonces tienes dos opciones:

  1. O cambias de preferencia a una que también te guste y pertenezca a una lista no te moleste.
  2. Te arriesgas a que tu preferencia pueda ser reemplazada por otra persona parte de la lista que no te gusta.

Entonces, ¿cómo va a quedar constituida la CC?

Como bien sabemos, nada es perfecto, y en este caso, el dicho se aplica a la perfección.

Si bien la paridad de género busca la participación igualitaria de hombres y mujeres, el hecho de que sean 155 las personas que redactarán la Constitución, ya nos dice que no va a ser tan así. Además, tal como explicamos anteriormente, los mismos distritos son impares, así que inevitablemente alguien saldrá perdiendo -aunque sea levemente-. 

Lo bueno, es que a diferencia de otros procesos eleccionarios esta brecha entre los géneros no va a ser abismal. Como dato curioso, en estas mismas elecciones se van a elegir las alcaldías y de las 1.447 candidaturas solo 326 son mujeres. Eso pasa cuando no existe la paridad, ¿ven?

En el caso de la CC, la diferencia entre los géneros va a ser de un máximo de 45% y 55%, así que vota informade y consciente que en esta fiesta de la democracia cada voto importa.

 

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