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	<title>Violencia política &#8211; La Neta</title>
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		<title>53 años después : el Hoyo y Venda Sexy, los lugares de violencia política sexual</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Fabiola Gutiérrez]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 11 Sep 2026 15:46:03 +0000</pubDate>
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		<category><![CDATA[Memoria]]></category>
		<category><![CDATA[Violaciones a los Derechos Humanos]]></category>
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					<description><![CDATA[A 53 años del golpe de Estado, dos lugares que fueron utilizados como centros de detención y tortura vuelven a poner en el centro una violencia que durante décadas permaneció silenciada: la violencia político-sexual ejercida contra mujeres durante la dictadura. El Hoyo, bajo La Moneda, y Venda Sexy, hoy sitio de memoria, permiten reconstruir parte [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<h3><em><span style="font-weight: 400;">A 53 años del golpe de Estado, dos lugares que fueron utilizados como centros de detención y tortura vuelven a poner en el centro una violencia que durante décadas permaneció silenciada: la violencia político-sexual ejercida contra mujeres durante la dictadura. El Hoyo, bajo La Moneda, y Venda Sexy, hoy sitio de memoria, permiten reconstruir parte de estas historias y mostrar cómo las sobrevivientes y sus organizaciones continúan disputando la memoria desde el presente.</span></em></h3>
<p><span style="background-color: #99cc00;"><strong><em>Por: Charlotte Duplantier y Jane Vignancour, practicantes de La Neta</em></strong></span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">El 11 de septiembre de 1973, la junta militar liderada por el general Augusto Pinochet derroca al gobierno de Salvador Allende por un golpe de Estado. El país entra en un contexto de dictadura y represión: cerca de 38.000 personas son torturadas y más de 3.200 son asesinadas o desaparecidas.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Entre los crímenes cometidos durante  la dictadura, la violencia político sexual fue utilizada como una forma de tortura, castigo y disciplinamiento.deci Las mujeres fueron perseguidas por su militancia, participación  política o vínculos con organizaciones y personas opositoras a la dictadura,  pero además su género desempeñó un papel central en las violencias ejercidas contra ellas. La Comisión Nacional sobre Prisión Política y Tortura recogió los testimonios de 3.399 mujeres; casi todas declararon haber sufrido este tipo de violencia y 316 señalaron haber sido violadas. Sin embargo, estas cifras no alcanzan a dimensionar la magnitud de estas agresiones históricamente silenciadas y subregistradas.</span></p>
<h3><b>Bajo La Moneda, un centro clandestino de detención y de tortura </b></h3>
<p><span style="font-weight: 400;">53 años después, mujeres sobrevivientes, familiares de víctimas y asociaciones se organizan para mantener viva la memoria a través de sus experiencias.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Ana María Campillo, fundadora del colectivo Plaza de la Constitución, fue detenida a los 20 años en 1974 y trasladada   al Cuartel N.º 1 de Carabineros, conocido como “El Hoyo”. Ubicado bajo el Palacio de La Moneda, el recinto funcionó como centro de detención y tortura entre 1973 y 1974, principalmente contra militantes del Partido Socialista.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Junto a otras personas detenidas, llegó hasta este recinto en el marco de la persecución contra integrantes del Partido Socialista y la búsqueda  de su dirección clandestina. “No sabíamos dónde estaban porque nos trasladaban vendados y esposados”, recuerda. “Allí estuvimos secuestrados, interrogados, torturados. A los compañeros se les aplicó corriente en los genitales y nosotras vivimos violencia sexual de parte de los secuestradores. Por supuesto, fue un momento durísimo”, contó con emoción. </span></p>
<figure id="attachment_33671" aria-describedby="caption-attachment-33671" style="width: 600px" class="wp-caption aligncenter"><img fetchpriority="high" decoding="async" class="size-medium wp-image-33671" src="https://laneta.cl/wp-content/uploads/2026/07/DSC01536-600x400.jpg" alt="" width="600" height="400" srcset="https://laneta.cl/wp-content/uploads/2026/07/DSC01536-600x400.jpg 600w, https://laneta.cl/wp-content/uploads/2026/07/DSC01536-1200x800.jpg 1200w, https://laneta.cl/wp-content/uploads/2026/07/DSC01536-768x512.jpg 768w, https://laneta.cl/wp-content/uploads/2026/07/DSC01536-1536x1024.jpg 1536w, https://laneta.cl/wp-content/uploads/2026/07/DSC01536-2048x1366.jpg 2048w, https://laneta.cl/wp-content/uploads/2026/07/DSC01536-200x133.jpg 200w" sizes="(max-width: 600px) 100vw, 600px" /><figcaption id="caption-attachment-33671" class="wp-caption-text">Hoy, el lugar que albergó el Cuartel N.º 1, conocido como “El Hoyo”, se mantiene como sitio de memoria.</figcaption></figure>
<p><span style="font-weight: 400;">Se estima que cerca de 30 personas estuvieron recluidas, fueron interrogadas y sometidas a torturas en este recinto antes de ser trasladadas a otros centros de detención. En los casos en que no se informaba de su traslado, sus familias y cercanos desconocían su paradero. Con el paso del tiempo, se supo que algunas de estas personas habían sido ejecutadas.</span></p>
<h3><b>Recordar Venda Sexy </b></h3>
<p><span style="font-weight: 400;">Venda Sexy, conocida también como “La Discotéque”, fue otro de los recintos utilizados como centro de detención, tortura y violencia político-sexual durante la dictadura. Hoy, el lugar es gestionado por el colectivo Irán 3037como sitio de memoria. Pamela y Amaro, integrantes del colectivo, acompañaron a La Neta en una visita al recinto y relataron las acciones de la Dirección de Inteligencia Nacional (DINA) que allí tuvieron lugar entre 1974 y 1975.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">En el primer piso de la casa se encontraban, por un lado, la habitación de las mujeres, donde llegaron a estar detenidas hasta 20 mujeres, y por otro, la de los hombres, donde llegaron a permanecer hasta 40 detenidos. En el segundo piso, estaban  las dos salas de tortura donde, a diferencia de las habitaciones, “no habia diferenciación de género”.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">En el subterráneo, la agente de Carabineros y de la DINA Ingrid Olderock, utilizó su perro adiestrado para infligir violencia político-sexual contra las y los detenidos. Pamela explica que esta violencia también era un medio para difundir el miedo en toda la sociedad chilena: “Imagínate que las personas salgan y puedan contar lo que viven en un centro de detención. El miedo, el horror, el terror se empiezan a instalar en las comunidades”.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Para Amaro, la violencia político sexual tuvo una dimensión disciplinadora que buscaba castigar a mujeres que participaban políticamente y reforzar un orden  patriarcal que pretendía devolverlas al espacio doméstico. Dertrás de estas prácticas estaba  la idea de que “las mujeres no pueden participar en organizaciones políticas” y deben “regresar al lugar de la casa”. “Se consideró los cuerpos de las mujeres o de los hombres como objeto a conquistar”, agregó.  </span></p>
<h3><b>Hacer memoria también es una disputa </b></h3>
<p><span style="font-weight: 400;">Los dos colectivos, Plaza de la Constitución e Irán 3037 trabajan para mantener viva la memoria con visitas, talleres y encuentros. </span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Para Ana Maria Campillo, la labor de la memoria no es “solo recordar el hecho, sino actualizarlo, tener una perspectiva también de futuro sobre esto” para difundir “una conciencia democrática”. En la misma línea, según Amaro, los sitios de memoria representan un encuentro con “el pasado, pero también con el presente y el futuro” y “un refugio para soñar una transformación del país”. </span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Dar visibilidad a las violencias sexuales también resulta fundamental porque, como explica Ana María, “cuando alguien inicia eso, atrae a otras mujeres que fueron abusadas y que no han denunciado”. “Hay una fuerza atractiva”, sostiene.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Las voces de las mujeres han particularmente importantes para crear y recuperar espacios de memoria como Venda Sexy. El colectivo Mujeres Sobrevivientes Siempre Resistentes contribuyó a  la recuperación del sitio y a dejar  huellas de memoria en el exterior de la casa, Además, los testimonios, denuncias y acciones judiciales impulsadas por  mujeres sobrevivientes han sido fundamentales para el reconocimiento de la violencia político sexual como una forma específicamente ejercida durante la dictadura. </span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Sin embargo, sostener la memoria de estas violencias enfrenta barreras concretas. Venda Sexy, al igual que otros sitios, no cuenta con financiamiento estatal permanente y funciona gracias a fondos concursables que dependen de proyectos y de la postulación, lo cual limita las actividades del colectivo. </span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Bajo La Moneda, Ana Maria y su colectivo Plaza de la Constitución también ha  decidido reducir el número de visitas, modificar su formato de la visita y reducir los recorridos acompañados siempre por un carabinero, una situación que les produce sensación de “estar vigilados”.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">A pesar de estas barreras, las mujeres sobrevivientes y los colectivos continúan sosteniendo estos espacios y haciendo  de la memoria una práctica del presente. Una tarea que, 53 años después del golpe de Estado, busca mantener visibles las violencias ejercidas durante la dictadura y contribuir a que nunca vuelvan a repetirse.</span></p>
<p>&nbsp;</p>
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