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	<title>Sistema Nacional de Apoyos &#8211; La Neta</title>
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		<title>Cuidar hasta desaparecer</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Fabiola Gutiérrez]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 24 Aug 2026 13:58:50 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Columnas de opinión]]></category>
		<category><![CDATA[Chile Cuida]]></category>
		<category><![CDATA[Opinión]]></category>
		<category><![CDATA[Sistema Nacional de Apoyos]]></category>
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					<description><![CDATA[Por: Valentina Rost Yáñez, pasante de Sociología en Corporación Humanas Durante años he visto cómo los cuidados pueden transformar la vida de una persona. Mi mamá es cuidadora de mi abuela, una mujer de 94 años que lentamente ha perdido su chispa. No logro rememorar una vida donde esta no necesitará cuidados; lo que sí [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><em><strong><span style="background-color: #99cc00;">Por: Valentina Rost Yáñez, pasante de Sociología en Corporación Humanas</span></strong></em></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Durante años he visto cómo los cuidados pueden transformar la vida de una persona. Mi mamá es cuidadora de mi abuela, una mujer de 94 años que lentamente ha perdido su chispa. No logro rememorar una vida donde esta no necesitará cuidados; lo que sí recuerdo es a mi mamá año a año, pese al amor y compromiso, más cansada, cargando con el peso de observar la transformación de un ser querido, y cómo su propio tiempo se iba reduciendo hasta desaparecer. El observar esto me genera una serie de emociones: tristeza, pena e impotencia; sin embargo, lo que más me inquieta es que mi realidad y la de mi mamá distan de ser una experiencia única. </span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Cuando hablamos de cuidados, solemos pensar en una madre que cuida hijos pequeños. Sin embargo, <strong>el rápido envejecimiento poblacional que está experimentando Chile ha transformado esa realidad: la demanda de cuidados aumenta y se diversifica</strong>;<a href="https://observatorio.ministeriodesarrollosocial.gob.cl/storage/docs/endide/230128_Presentacion_resultados_ENDIDE_2022(Poblacion-adulta).pdf"> el 22,2% de personas mayores de 60 años se encuentra en situación de dependencia</a>. La realidad es que esta necesidad continúa creciendo, y los cuidados siguen recayendo en las mujeres de las familias.<a href="https://observatorio.ministeriodesarrollosocial.gob.cl/storage/docs/endide/Informe_ENDIDE_PersonasCuidadoras.pdf"> El 76% de las personas cuidadoras de la población mayor son mujeres; estas se concentran entre los segmentos etarios de 45 a 59 años y 60 años o más,</a> y suelen tener relación de parentesco con la persona dependiente  . Estos datos muestran que la realidad presentada no es aislada, y responde a desigualdades estructurales más grandes. Es importante visibilizar a estas mujeres y ponerlas en el centro de las discusiones.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Al hablar de dependencia, el centro suele estar en las personas que reciben los cuidados, y rara vez nos detenemos a pensar sobre las personas que los proporcionan en el día a día.<strong> Detrás de cada persona que necesita apoyo, hay otra que reorganiza su vida entera y realiza sacrificios que eventualmente afectan su cuerpo y bienestar emociona</strong>l. Este deterioro no es inevitable, es el resultado de cómo repartimos las responsabilidades de los cuidados.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Así, durante años esta carga ha sido absorbida principalmente por las familias, y dentro de ellas, por las mujeres. Al mirar a mi mamá hoy en día, ya no veo solo a una hija cuidando a su madre; veo una realidad que comparten miles de mujeres en Chile, cuyo bienestar y autonomía continúa siendo limitado frente a la desigual distribución de los cuidados. Sin embargo, los cuidados son un asunto público, y cuando el Estado no interviene de manera suficiente, las mujeres asumen los costos económicos, físicos y emocionales de su ausencia.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Bajo este contexto,<strong> en febrero de 2026 entró en vigencia la Ley n.º 21.805, Chile Cuida</strong>,  que crea el Sistema Nacional de Apoyos y Cuidados, y que reconoce que los cuidados no pueden continuar recayendo únicamente en las familias. No obstante, el desafío no termina en la creación de la institucionalidad. <strong>El Estado debe ser capaz de ofrecer políticas que respondan a la diversidad territorial y que garanticen apoyos oportunos a las personas cuidadoras.</strong> Al mismo tiempo, es necesario impulsar un cambio cultural profundo; ninguna ley por sí sola logrará corregir la feminización de los cuidados. La corresponsabilidad debe ser asumida tanto por el Estado como por las familias, especialmente por los hombres. Solo así podremos construir una sociedad donde cuidar no implique sacrificar la propia vida.</span></p>
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