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	<title>Psicoterapia &#8211; La Neta</title>
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	<title>Psicoterapia &#8211; La Neta</title>
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		<title>¿Quién decidió que sanar significa volver a ver a tu agresor?</title>
		<link>https://laneta.cl/quien-decidio-que-sanar-significa-volver-a-ver-a-tu-agresor/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Fabiola Gutiérrez]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 01 Sep 2026 20:22:05 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Columnas de opinión]]></category>
		<category><![CDATA[Minka]]></category>
		<category><![CDATA[Opinión]]></category>
		<category><![CDATA[Psicoterapia]]></category>
		<category><![CDATA[Salud Mental]]></category>
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					<description><![CDATA[Por Denise Calderón Silva, psicóloga de MINKA Psicólogas Feministas Temporada de eventos familiares y aparece la pregunta ¿Vendrás? En principio una pregunta inofensiva, hasta que sumamos esa historia que la llevó a terapia. Las sesiones parecen servir y como se ve mejor piensa ¿Debería ir? Para probar si ahora puede verlo sin tener una crisis… [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><span style="background-color: #99cc00;"><em><strong>Por Denise Calderón Silva, psicóloga de MINKA Psicólogas Feministas</strong></em></span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Temporada de eventos familiares y aparece la pregunta ¿Vendrás? En principio una pregunta inofensiva, hasta que sumamos </span><i><span style="font-weight: 400;">esa historia </span></i><span style="font-weight: 400;">que la llevó a terapia. Las sesiones parecen servir y como se ve mejor piensa ¿Debería ir? Para probar si ahora puede verlo sin tener una crisis… Pero mientras duda el discurso sigue</span><i><span style="font-weight: 400;"> “me imagino que ya lo perdonaste, no puedes seguir separando a la familia por eso que pasó hace tantos años”</span></i><span style="font-weight: 400;">. Queda atrapada: si va tendrá que sentarse en la mesa con la persona que la agredió sexualmente y no ir ahora se siente como retroceder en la terapia. </span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Meses de trabajo personal que ahora tienen un método impuesto de evaluación de eficacia con una exigencia adicional: </span><i><span style="font-weight: 400;">mostrar el resultado perdonando al agresor. </span></i><span style="font-weight: 400;">Ahí queda claro como la impunidad y la culpa siguen en el lugar equivocado, la “paz familiar” significa transgredir la historia de las supervivientes, quitándoles el poder de establecer límites. La violencia sigue minimizada y con una frase se refuerza la idea de que la buena víctima silencia su malestar para llevar “la fiesta en paz” y consigue que su historia deje de incomodar a la familia, aunque eso le incomode a ella. </span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Lo que se espera de un proceso de terapia feminista es darle a la experiencia un lugar en la historia personal que deje de controlar las decisiones del presente, liberar la culpa ordenando las responsabilidades en quiénes ejercieron la violencia y fortalecer la autonomía para tomar decisiones priorizándose. Desde ese punto resignificar puede ser decidir no volver a espacios que permiten a esa persona y también poder ir, así como no pensar en eso más o seguir hablando desde un lugar que proteja las cosas valiosas que hay en el presente. Lo que sea que respete la decisión libre de la superviviente, porque implica dejar de esperar conductas específicas frente a un agresor para demostrar los resultados de la terapia.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Convertir el perdón en requisito para recuperar la convivencia familiar es responsabilizar de los efectos de la violencia a la superviviente al convertir una decisión personal en una condición para restaurar la normalidad que la violencia rompió y permite la impunidad de los verdaderos responsables de ejercer, tolerar y encubrir estos hechos, eso también es violento. Situaciones así requieren posturas claras y erradicar la violencia de género exige elegir el lugar de las supervivientes, apoyando sus límites al reconocer que hay cosas imperdonables y dándoles la libertad de decidir cómo va a relacionarse con quién la violentó o con las personas que lo supieron y guardaron silencio o protegieron al responsable, respetando sus decisiones incluso cuando no es la forma en la que tu elegirías para abordar la violencia. Resignificar un trauma y compartir un espacio por otras motivaciones es posible sin perdonar.  </span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Este año la pregunta debe cambiar, en lugar de pedirle que asista, pregúntate ¿Por qué sigues esperando que ella vuelva? ¿Qué te enseñó que una superviviente debe ocuparse de reparar lo que otro destruyó con su violencia? Si la familia no puede estar junta es porque alguien decidió ejercer violencia y esa persona no fue la superviviente.</span></p>
<h5 style="text-align: justify;">Sobre Minka</h5>
<h5 style="font-weight: 400; text-align: justify;"><img decoding="async" class="alignleft wp-image-33643" src="https://laneta.cl/wp-content/uploads/2026/07/images-16-400x400.jpeg" alt="" width="122" height="122" />Minka Psicólogas Feministas es una red de profesionales de la salud mental que brinda atención psicológica especializada a mujeres mayores de 18 años, con un enfoque feminista y una perspectiva de género. Nacida durante la pandemia de COVID-19 como respuesta al aumento de la violencia contra las mujeres y a las dificultades de acceso al apoyo psicológico, Minka trabaja por ofrecer espacios terapéuticos seguros, accesibles y libres de revictimización.</h5>
<h5>Sigue a Minka en Instagram: <a href="https://www.instagram.com/minkapsicofem/?hl=es">@minkapsicofem</a></h5>
<p><strong> </strong></p>
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		<title>El derecho a ser reparada: psicoterapia con perspectiva de género</title>
		<link>https://laneta.cl/el-derecho-a-ser-reparada-psicoterapia-con-perspectiva-de-genero/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Fabiola Gutiérrez]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 28 Jul 2026 16:01:46 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Columnas de opinión]]></category>
		<category><![CDATA[feminismo]]></category>
		<category><![CDATA[Opinión]]></category>
		<category><![CDATA[Psicoterapia]]></category>
		<category><![CDATA[violencia de género]]></category>
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					<description><![CDATA[Por Ps. Paula Standen, psicoterapeuta de la red de psicólogas feministas, Minka Llega a consulta una mujer llamada Emilia. Cuenta que hace años fue a terapia porque sufría episodios de violencia con su pareja. Le sirvió; pudo ser escuchada, pudo llorar, pudo expresarse. Pero esta vez vuelve porque sigue sintiendo el cuerpo en alerta. Desconfía [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="font-weight: 400;"><span style="background-color: #99cc00;"><em>Por Ps. Paula Standen, psicoterapeuta de la red de psicólogas feministas, Minka</em></span></p>
<p>Llega a consulta una mujer llamada Emilia.</p>
<p style="text-align: justify;">Cuenta que hace años fue a terapia porque sufría episodios de violencia con su pareja. Le sirvió; pudo ser escuchada, pudo llorar, pudo expresarse. Pero esta vez vuelve porque sigue sintiendo el cuerpo en alerta. Desconfía de los demás; reacciona de forma abrupta ante ciertos sonidos y no logra conectar sexo afectivamente con otras personas. Queda claro que algo no se resolvió. No porque la terapia anterior haya sido mala, sino porque hablar de lo que pasó no es lo mismo que trabajar las consecuencias traumáticas que la violencia de género puede dejar en la forma de habitar el mundo.</p>
<p style="text-align: justify;">Casos como el de Emilia llegan con frecuencia a nuestra consulta. Y su historia no es excepcional. Los femicidios en Chile superan los 40 casos al año desde hace más de una década. A julio de 2026 ya se registran 19 femicidios consumados y 157 frustrados. Pero esas cifras representan solo la expresión más extrema de una violencia mucho más extendida, cuyas secuelas suelen persistir incluso cuando la agresión ha terminado. Hoy sabemos que la violencia de género no deja únicamente recuerdos dolorosos: también puede alterar la manera en que el sistema nervioso responde al entorno, manteniendo al cuerpo en un estado permanente de alerta.</p>
<p style="text-align: justify;">Frente a esa realidad, surge una pregunta que en Minka nos parece central: ¿qué sígnica, en lo concreto, la reparación psicológica de una mujer en el contexto de una consulta terapéutica?</p>
<p style="text-align: justify;">El derecho a la salud mental suele entenderse como un derecho de acceso: que exista una atención disponible, que una profesional pueda recibirte. Y eso importa. Pero no es suficiente. Ser escuchada no es lo mismo que trabajar en la propia reparación. La calidad de la atención también forma parte del derecho a la salud, y en muchos casos, ejercer plenamente ese derecho requiere una profesional con conocimientos específicos sobre las consecuencias psicológicas de la violencia de género.</p>
<p style="text-align: justify;">En el caso de Emilia, no solo necesita calidez, ni empatía. Necesita que la terapeuta comprenda cómo opera el poder en una relación violenta; cómo el cuerpo aprende a anticipar el peligro en espacios donde debería sentirse seguro; cómo ciertos síntomas son respuestas que adquieren sentido en un contexto de desigualdad. Sin esa lectura, resulta mucho más difícil comprender por qué el miedo persiste, por qué algunos vínculos vuelven a reproducir patrones de violencia o por qué el cuerpo continúa reaccionando cuando, aparentemente, todo ya terminó.</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: justify;">Esa perspectiva puede ser necesaria en muchos espacios terapéuticos, no solo en el nuestro. Por eso, el equipo de Minka reúne especialidades diversas y enfoques distintos, pero comparte una misma mirada de género para comprender las experiencias de las mujeres que consultan. Como psicólogas, creemos que la especialización no es un valor agregado: es una condición mínima para que la reparación sea posible y los efectos de la psicoterapia perduren en el tiempo. Reducir nuestro trabajo a la disponibilidad de una hora de consulta es pasar por alto lo necesario para proteger, de manera efectiva, el derecho de las mujeres a una atención de calidad.</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: justify;">Si creemos que el derecho a la reparación psicológica se cumple únicamente cuando alguien escucha a una mujer, estamos haciendo solo la mitad del trabajo. Esa escucha debe estar sostenida por una mirada de género y por un saber técnico capaz de comprender y transformar las huellas que la violencia y la desigualdad dejan en la vida de quienes las han experimentado.</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: justify;">Nuestra apuesta es alta, pero justa. Que Emilia sea atendida bajo el ala del feminismo significa ofrecerle un espacio donde su experiencia no sea minimizada ni individualizada, sino comprendida en toda su complejidad. Porque reparar no consiste solo en sobrevivir a la violencia; también implica recuperar la posibilidad de vivir sin que el miedo siga organizando la propia vida. Y esa también es una forma de justicia.</p>
<h5 style="text-align: justify;">Sobre Minka</h5>
<h5 style="font-weight: 400; text-align: justify;"><img decoding="async" class="alignleft wp-image-33643" src="https://laneta.cl/wp-content/uploads/2026/07/images-16-400x400.jpeg" alt="" width="122" height="122" />Minka Psicólogas Feministas es una red de profesionales de la salud mental que brinda atención psicológica especializada a mujeres mayores de 18 años, con un enfoque feminista y una perspectiva de género. Nacida durante la pandemia de COVID-19 como respuesta al aumento de la violencia contra las mujeres y a las dificultades de acceso al apoyo psicológico, Minka trabaja por ofrecer espacios terapéuticos seguros, accesibles y libres de revictimización.</h5>
<h5>Sigue a Minka en Instagram: <a href="https://www.instagram.com/minkapsicofem/?hl=es">@minkapsicofem</a></h5>
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